Panorámica del Sacromonte

Los misterios del Sacromonte

La imaginación tras la conquista cristiana de Granada se avivó ante la necesidad de crear un relato que justificase la expulsión de lo/as morisco/as. Tras la Guerra, los Reyes Católicos se encontraron con una población musulmana convencida, más avanzada en sus costumbres y nada dispuesta a someterse a sus deseos, estilo de vida, religión e incluso lengua, la población hablaba árabe y no entendía la lengua de sus conquistadores. Ganada la guerra, se iniciaba un largo proceso para ganar el poder real en la tierra conquistada.

San Cecilio primer obispo de Granada

La leyenda relata el martirio de San Cecilio en el siglo I por Nerón, cosa que difícilmente se sostiene. Todo apunta a que fue una creación de la Curia para reforzar su teoría de reconquista y vinculación de Granada con el protocristianismo o cristianismo antiguo, relacionando a la ciudad con los primeros apóstoles, aquellos que estuvieron en contacto directo con Jesucristo y que habrían sido martirizados junto con San Cecilio.

Fuente de la amapola (Sacromonte)
Fuente de la Amapola (Sacromonte)

Sin embargo, nada sostiene que San Cecilio fuese el primer obispo de Granada, por el contrario el primer obispo venerado por los cristianos mozárabes del que se tiene constancia fue San Gregorio, mencionado en el concilio de Ilíberis, primer concilio celebrado en la Península, en el siglo IV. No tenemos constancia de San Cecilio hasta el siglo X, nada menos que 6 siglos después, cuando aparece mencionado como primer obispo cristiano de Granada en el códice Emilianense. Sabemos por datos históricos demostrados y cruzados, que de haber existido Cecilio, cuestión que ni siquiera queda acreditada, en ningún caso pudo ser anterior al año 200 y menos contemporáneo de Nerón, cuando se supone que sufrieron martirio tanto Cecilio, como sus 6 compañeros, que en teoría fueron sacrificados junto a él.

La cuestión morisca

Es destacable como el emparentamiento con el cristianismo antiguo, encajaba perfectamente con el relato de «reconquista» vigente hasta nuestros días y sobre el cual se fundamentó toda la religiosidad asociada al nuevo poder, a partir del siglo XVI y desarrollada sobre todo, durante los siglos XVII y XVIII. Es precisamente en este momento cuando la obsesión por emparentar a la Península con el protocristianismo cobra vida en toda la Península, de hecho la teoría de Santiago, cuya presencia es otro misterio, cobra vida y comienza el auge del Camino de Santiago como meta de peregrinación.

En Granada la necesidad de convencer al pueblo fue mayor, debido a la cantidad de tiempo que se tardó en expulsar a lo/as morisco/as y la gran influencia del islam en en todo el reino hasta épocas más tardías que en resto de la Península e incluso que en Andalucía occidental, este hecho determinó totalmente la religiosidad posterior, exacerbada con el espíritu teatral, artístico y apelando a los sentimientos del barroco. Estas manifestaciones han calado en la población de forma ta profunda que han llegado incluso hasta nuestros días, no hay más que ver las imágenes siguen conmoviendo a la población, la Semana Santa y en general, un sentimiento religioso alejado de la oficialidad y mucho más cercano a manifestaciones paganas, estrategias que consiguieron con grandes esfuerzos calar en la población y mantenerse hasta nuestros días.

Los libros plúmbeos

En este escenario y viendo cada vez más cercana la expulsión del pueblo morisco, tras siglos de conflicto, los moriscos más asimilados e influyentes, tales como nuestros protagonistas, el licenciado Alonso del Castillo, proseguidas por su yerno Miguel de Luna, ambos bien armados intelectualmente, relacionados con la corte cristiana, y conocedores de múltiples lenguas como traductores que eran y buscadores de reliquias, muy presionados por la obsesión evangelizadora y aculturadora promovida por el cristianismo de la época, buscaban desesperadamente argumentos que defendieran su derecho a permanecer en su tierra frente al monarca Felipe II, y decidieron buscarlos en la comparativa del calvario que se encontraba viviendo su pueblo, con el supuestamente sufrido siglos antes por san Cecilio, quedando de paso constancia de la relación de España con el protocristianismo.

Vistas a la Alhambra desde el Sacromonte
Vistas a la Alhambra desde el Sacromonte

Fue así como armaron la historia de los libros plúmbeos, conectados con el milagro del hallazgo de la torre Turpiana, pues en aquellos momentos se estaba construyendo la Catedral, obra que por otra parte encierra todo este espíritu descrito. Que mejor lugar para la aparición del primero, de lo que luego se dio en llamar, los hallazgos sacromontanos. Estos cultos personajes inventaron incluso un idioma particular, para verbalizar unas delirantes teorías religiosas, entre las cuales se hablaba de hipótesis marianas, dado que la existencia de María, madre de Jesucristo, era aceptada por ambas religiones, un perfecto hilo conductor en la búsqueda de puntos en común entre ambas creencias. De hecho el arzobispo Pedro de Castro fue determinante en la adoración a la Inmaculada figura que incorporó a su imaginario. Fue así como idearon y maquinaron el contenido de los libros plúmbeos. El hallazgo encontró la complicidad del arzobispo del momento, Pedro de Castro, en su soberbia de creerse tocado por la mano de Dios, el elegido para la meritoria obra de desterrar definitivamente el islam de la Península.

La peste del siglo XVI

A finales del siglo XVI una epidemia de peste asoló la ciudad, las gentes e incluso sus gobernantes, personas influyentes en la época, empezaron a subir al Sacromonte, hasta el momento conocido como Valparaíso. Creyentes en el poder místico del lugar, a raíz de los hallazgos, para pedir clemencia, iniciándose un movimiento fanático secundado por toda la población y alimentado por el arzobispo, instalándose un viacrucis que unía la parte baja de la ciudad con el lugar, que contribuyó a otorgar todavía mayor dramatismo al escenario, todo esto unido al fanatismo popular, propiciado por la mentalidad e incultura de la época, fue construyendo un sofisticado ambiente místico, muy acorde con la mentalidad barroca del momento, capaz de abducir al más escéptico. Fue así como se inauguró la abadía, bautizándose el lugar como Sacromonte, con el pretexto de albergar las recién aparecidas reliquias y libros, llenándose de religiosos desde el primer momento, dueños de la cultura del momento y con ellos, de estudiantes, institucionalizando y legitimando el lugar.

Abadía del Sacromonte
Entrada a la abadía del Sacromonte

La deliberada ambigüedad de la Iglesia

Aunque la falsedad del relato sacromontano es conocido por la Iglesia hace mucho tiempo, casi desde el principio, estamos hablando del siglo XVII, decidieron establer un doble juego, declarando falsos los libros, pero no así las reliquias relacionadas. Tuvieron buen cuidado de no airear el tema, consiguiendo por omisión, el mantenimiento del falso relato en el que fundamentaron su legitimidad desde finales del siglo XV hasta nuestros días, 500 años de mentira y superstición.

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